| Escrito por SodLogan el 30/09/2006 |
Los músicos: esos grandes incomprendidos
Al salir de la ducha ayer, mientras secaba mi inmaculado cuerpo, me fijé en un “pequeño” (5 cm) arañazo que tenÃa en el hombro. Quién sabe cómo llegó ahÃ. La cosa es que no he podido evitar acordarme de lo que pasó en Londres cuando fui a la “oficina” de Global-Gap (recuerden: evÃtenla como a la peste negra) a recoger la traducción de mi yermo currÃculum vÃtae.
Por si, como ya digo, estaba vacÃo cuando lo envié, más vacÃo estaba cuando lo recogà traducido, a lo que alegué:
—Eh… yo habÃa puesto algo de un tÃtulo de música…
—SÃ, pero es que eso no vale para nada
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Yo estuve a punto de saltar y estrangular a la maldita gorda autoflageladora (madre mÃa, cómo tenÃa los brazos). Y encima fea. Ya me habrÃa gustado a mà verte estudiar 10 años para que después una gorda repugnante con acequias en los brazos te diga que no vale para nada.





