No se puede decir que la suerte sonría a Savage. Tras entrenar la lucha cuerpo a cuerpo durante largos años llegó a convertirse en la máquina de guerra suprema, pero ello no evitó que fuera capturado y diera con sus huesos en las celdas del castillo del Valle de la Muerte. Y eso no es todo, ya que también su amada y compañeros se hallan prisioneros en él por algún extraño motivo. Así las cosas, cuando nuestro héroe despierta en su celda y comprende la situación, no puede menos que estallar en una inmesa oleada de cólera y jurar venganza hacia aquellos que osaron retenerlo, de modo que, ni corto ni perezoso, decide echar la puerta abajo y dirigirse, ciego de rabia, hacia la salida de la edificación arrasando todo lo que encuentre a su paso.

Esta trama, sumamente ramplona y banal, reunía todas las condiciones para que Savage se convirtiera en un juego mediocre, como tantos otros que desfilaron sin pena ni gloria por nuestras pantallas. Sin embargo, el trabajo de David Perry (programador) y Nick Bruty (grafista) permitió que el juego se convirtiera en uno de los títulos más legendarios de Amstrad CPC. En el artículo completo publicado en Mundo CPC se explica con calma por qué :).